En primer lugar, hay que lavar muy bien el pollo ya que tiene mucha grasa, le quitamos la piel y lo lavamos con mucha sal y limón. Mejor hacerlo en un barreño ya que suelta mucha grasa y atasca el fregadero.
Si limpiáis el pollo de esta manera vais a notar la diferencia, mi madre suele decir que le quita el sabor a granja.
Una vez el limpio el pollo, enjuagarlo bien y dejarlo escurrir.
Pelar unas diez cebollas.
Al pollo limpio, cortado y escurrido, añadirle 2 cebollas, jengibre, pimienta, colorante, un poco de smen, aceite, sal y un poco de perejil atado.
Mezclar bien y dejar cocinar primero a fuego fuerte y después a fuego lento.
Se le añade agua, ya que debe tener caldo que sirva de caldo para la sémola.
Cotar el resto de cebolla en juliana, sofreír con aceite de girasol y colorante. una vez sofrita la cebolla añadir pasas, dejar sofreír un rato, después una cucharada de canela y un poco de azúcar y sal.
Lavar la sémola del couscous, quitarle el agua y poner en un escurridor, apretar con las manos para retirar el exceso de agua del escurridor. Poner al baño maría y dejar que se cocine al vapor.
Se suele atar a la olla por el centro con una bolsa de plástico o un paño para que no se escape el vapor.
La sémola se trabaja varias veces entre cocción y cocción, debe quedar suelta y hecha.
Esta es la cebolla caramelizada con pasas y canela.
Se coloca la sémola abajo y por encima el pollo con las pasas y cebolla.
Un couscous delicioso.